Queridos
camaradas:
Os
escribe un estudiante barcelonés que conoce la crisis de mano de sus familiares
y amigos, que participa en las luchas sociales y que desprecia a aquellos que
sobornados con puestecitos bien retribuidos se dedican a calumniar a la clase
obrera. ¿Cuál es el motivo de esta carta? Bueno, hay muchos, pero el principal
es haceros llegar mi admiración y solidaridad con vosotros y con el resto de
obreros y campesinos que forman y participan en el SAT. Más allá de esto, tengo
algunas diferencias con vosotros, pero pienso que son irrisorias para la
cantidad de cosas que nos unen, así que no las voy a relatar aquí.
Como
bien sabéis, el país, sobretodo vuestra tierra, está sufriendo un despiadado
expolio, un expolio que no puede venir de otros que los que llevan expoliando
siglos: banqueros, empresarios, políticos, terratenientes, especuladores,
nobles…y piratas y ladrones de todo tipo. La respuesta del pueblo está siendo
muy comedida, y peca de interclasista y de débil ante provocaciones demasiado
graves, pero creo que la acción realizada en los supermercados puede ser un
avance. ¿Por qué? Ocurre a menudo que para que los trabajadores se alcen y se
organicen de forma coordinada, se requiere una acción que les despierte de su
aletargamiento, que haga caer las máscaras y las caretas de los partidos
burgueses y los sindicatos oficiales. Yo creo, personalmente, que vuestra
acción en el supermercado Mercadona supondrá un antes y un después en los
métodos de lucha, porque con apenas 20 carritos de la compra habéis conseguido
revolver las tripas a los poderosos y los patanes de este país.
¿En
qué sustento mi argumentación? No hay más que ver la colección de mariachis,
que desde la prensa burguesa, han calumniado vuestra lucha y vuestro sindicato.
Las calumnias, las mentiras, las exageraciones, los insultos, las demagogias
propias de chimpancés de circo os hacen más grandes y mejores a los ojos de los
explotados, y ridiculizan a quienes las pronuncian, por muchos másteres y
doctorados que coleccionen. ¿A caso no provoca sonrojo a todo obrero consciente
ver a una turba de patéticos agentes de la prensa burguesa defendiendo a una
cajera del mercadona? ¿Dónde están esos agentes a sueldo de los monopolios
propagandísticos cuando a esa cajera no se le deja hacer huelga? ¿O cuando se
le aplica una reforma laboral millones de veces más violenta que el empujón que
se llevó? ¿A caso esos tertulianos se han preguntado, desde sus sofás y sus
martinis, porque esa cajera se extralimitó claramente en sus funciones? ¿Qué lleva
a una cajera mileurista y acosada por los recortes a enfrentarse a decenas de
personas? ¡El miedo a perder su medio de vida! ¡Su sustento! ¡Estaba tan
asustada por las posibles represalias de sus jefes que fue capaz de enfrentarse
a 200 personas! Tal es el grado de necesidad al que se está llegando.
Pero
no, los agentes de la prensa burguesa no se detienen ante esto. ¿Por qué? Pues
porque la cajera les importa un bledo, lo único que les importa es calumniaros
y criticar vuestro acto. La burguesía se caracteriza por su gran hipocresía,
por su cinismo y su poca vergüenza, con una mano puede maltratar al obrero, con
la otra defenderlo de “peligrosos delincuentes”. Por todo esto, camaradas
Cañamero y Gordillo, yo os transmito mi humilde apoyo, y el de muchos que como
yo, pensamos que los obreros han de comer todos los días, por encima de leyes,
ministros, decretos, libertades, tribunales y periodistas.
Un
saludo revolucionario.