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jueves, 18 de agosto de 2011

LA JMJ Y LA MORAL DE LA IGLESIA


No nos equivocamos los marxistas al calificar la religión como “el opio del pueblo”, aunque parezca mentira con lo que el futbol y la televisión drogan a la juventud, la religión ha hecho una demostración de su poderío en Madrid (aunque es cierto que es un evento a nivel mundial, lo cual demuestra la afluencia). No obstante no hay que menospreciar la capacidad de movilización que tienen los señores obispos y cardenales, que en otro tiempo gobernaban la educación y la sanidad en este país y dictaban la moral y la razón. Actualmente estas sotanas reaccionarias (que quede claro que me refiero a la casta repugnante de la cúspide) trata de darle la vuelta a la tortilla de la historia, intenta presentarse como víctima y no como lo que ha sido durante 2000 años, verdugo. Pareciera que los “laicistas” están coaccionando y impidiendo la libertad religiosa de los creyentes en la palabra de dios (si, dios en minúscula) pero si esto fuera así lo que harían estos laicos es no poner un solo euro de su bolsillo para la Iglesia, cosa que actualmente hacen. Entonces parece que el problema es otro, y creo que apunta mas al descenso espectacular del número de católicos que hay en España, que se está haciendo día a día más laica (aunque las leyes no sigan la tendencia), esto enfurece a los curas, que en otro tiempo no muy lejano gobernaban incluso en la vida privada de la gente.

Si vamos a los datos, cosa que pocos hacen, veremos que el número de personas que se declara católica en España es del 73%, parece muy elevado, pero a mi entender declararse católico no es exactamente serlo, entre otras cosas porque muchas veces la gente declara “yo creo en dios, pero no en la Iglesia” o “soy católico porque si” o “soy católico por mis raíces” y un sinfín de otras matizaciones que se vienen a confirmar en el dato que nos dice que solo el 13% es practicante. Ser practicante implica ir a misa los domingos, no comer carne en semana santa y toda la liturgia correspondiente al mundillo clerical, no obstante hay un 22% de españoles que se declaran laicos o no creyentes (más laicos que practicantes) y en estos sí que no hay matización posible. He ahí el conflicto de fondo que tiene la Iglesia ante sus narices, la perdida de clien…perdón, de fieles entre sus muros… ¿Y porque les preocupa tanto? A mi entender es bien sencillo, si tengo menos fieles tengo menos apoyo social, si tengo menos apoyo social ya no podré escudarme en mi amplia representatividad y mis obras para recibir dinero del estado, con lo cual acabaré siendo una institución autogestionada por sus fieles (cosa que no es hoy día).

Esto nos lleva al tema de la financiación, un tema controvertido puesto que se han oído muchas versiones, yo incluso escucho a gente decir que la Iglesia no recibe ni un euro del estado, vamos a ver unos datos aproximados:


Asignación con cargo al IRPF – 249 millones de euros.

Asignación con cargo al IRPF (de la casilla “fines sociales”) – 80 millones de euros.

Exenciones de impuestos – 1000 millones de euros.

Profesores de religión y otros cargos – 700 millones de euros.

Conciertos educativos – 3900 millones de euros.

Para asistencia sanitaria y para la obra social - 2.500 millones de euros

Asistencia hospitalaria (CCAA) - 700 millones de euros.

Funcionarios capellanes (ejército, cuarteles, hospitales…) - 25 millones de euros.

Mantenimiento del patrimonio de la iglesia. - 500 millones de euros.

Festejos y eventos 2011 – los 50 millones de la visita de Ratzinger.


Todo esto suma un total de 9704 millones de euros del erario público, es cierto, la mayoría de estas cantidades no se dedican a fiestas y recepciones, pero la partida más grande es a adoctrinamiento y la segunda más grande es a exenciones de impuestos, no está mal. A este dinero hay que añadir el patrimonio de la Iglesia española, que no es nada desdeñable, puesto que posee negocios en el sector financiero (en los organismos de algunas cajas rurales andaluzas son famosos los curas banqueros) y multitud de obras de arte, tierras de cultivo y suelo urbanizable.

Después de ver como la Iglesia se apropia de esta enorme suma de dinero de todos es conveniente ver más en concreto el tema de la asignación del IRPF, puesto que se habla mucho del tema. Según la propia conferencia episcopal a través de su “presupuesto del fondo común interdiocesano” (son datos del 2009) dedica casi el 62% de la casilla “por tantos” a la partida “sustentación del clero”. Parece ser que no es ”por tantos” las donaciones que hacen los fieles, la campaña debería de llamarse “para nosotros”.

Dejando el tema de la financiación hay que reprochar a la Iglesia muchas cosas más, para empezar su papel histórico, represivo, corrupto y asesino, también su papel social en la actualidad negando cualquier derecho de la mujer (aborto) o de las personas en general (sexualidad libre, divorcio). Aunque si por algo se ha caracterizado la Iglesia últimamente ha sido por su papel con el tema de los preservativos, y es que todos recordamos al señor Ratzinger en el avión papal diciendo que el preservativo no era la solución del SIDA sino la abstinencia, a lo cual se sumaron desde España los miembros de la secta Intereconomia que arguyeron argumentos de peso como el que los africanos no sabían leer las instrucciones de los profilácticos. Estas declaraciones darían risa de no ser porque en África hay cientos de millones de católicos que seguirán los consejos del papa y que probablemente miraran con malos ojos el preservativo.

Finalmente concluyo haciendo una apreciación que estoy seguro que alguno ha echado de menos: la Iglesia católica está formada por miles de personas buenas y caritativas que incluso han arriesgado la vida por defender al desposeído y al marginado. No es contra el cristiano bueno y respetuoso, o contra el misionero contra el que hay que volcar la ira, sino contra las elites burocráticas de la empresa de dios que siguen con la mente en la edad media.

jueves, 5 de agosto de 2010

Los lienzos de la hoguera

Hace cosa de mes y medio tuve una tutoría con mi profesora de Teoría del Derecho. Aparte de lo estrictamente académico hablamos de muchos otros temas. Observando su pequeño despacho abarrotado de libros hasta el techo comprobé como se mantenía con cuatro chinchetas en la pared un folleto del estreno de Tierra y Libertad, película dirigida por Ken Loach, de la que los tres autores de este blog somos grandes admiradores. Ella también lo es. Me contó así mismo la experiencia de su familia en la Guerra Civil y comentamos diversos temas a raíz del film: la represión, los anarquistas, el POUM, mayo del 37…en un momento dado, ella comentó en clave de error en referencia a parte de las organizaciones revolucionarias, que fue una pena que se destruyeran algunas, más o menos valiosas, obras de arte, la mayor parte de ellas provenientes de los templos católicos donde se albergaban; un hecho que se refleja en una secuencia de Tierra y Libertad, tras la liberación de un pueblo por parte de la milicia del POUM. En ese punto le di la razón, pues muchas veces he reflexionado sobre lo nefasto de algunos excesos que en toda guerra se producen.

No obstante, dándole vueltas al tema, he creído llegar a la siguiente reflexión: ¿en qué medida debemos dar importancia al hecho de la destrucción de ciertos bienes, si como contrapartida se produce una transformación en tanto que aumenta la libertad y toman las propias riendas de su vida el colectivo que decide rechazar y con ello destruir los citados bienes artísticos? Estos no vendrían a ser más que la traducción material de esa profunda transformación social. ¿En qué modo podemos cuestionarnos la destrucción de esos bienes cuando ello es propiamente un paso más en el proceso revolucionario que impulsan las personas por su propia voluntad y colectivamente, pues así democráticamente se ha decidido, ya que identifican estos bienes con algunas de las cadenas que los ataban?

Recordemos que nos situamos en los años treinta. La Iglesia, o ataba con fuerza, o dormía las mentes que pudieran estar despiertas. Nosotros, desde nuestra óptica burguesa, o a día de hoy, de clase media, aunque sea progresista o de izquierdas, atisbamos esa pérdida artística como un atropello innecesario, que quizá lo sea, por el simple hecho de que esos bienes son arte e Historia. Mas si pensamos, ¿no produciría mayor satisfacción a aquellos campesinos, en vez de contemplar las técnicas artísticas de este o aquel lienzo o escultura, sin despreciarlos en ningún momento, el contemplar la propia obra de sus manos, la propia Historia escrita por ellos, la de todo el pueblo que aparece en colectividad que gracias a su trabajo y la propiedad de la tierra en común, pues para ello en común la trabaja, han conseguido?, traduciéndose esto en que todo lo necesario para su desarrollo como personas se encuentra en su poder. Y todo ello se ha producido por medio de la liberación de las cadenas que atenazaban su libertad, entre las que se encontraba la Iglesia, en sus lienzos y retablos representada. Es decir, hablamos del contemplar el fruto de un proceso revolucionario a todas luces.

Revolución supone cambio drástico en el modo de producción y en las relaciones sociales de una sociedad o comunidad. No podemos quedarnos rezagados apenándonos de algunos costes de la revolución cuando el resultado de ella es proporcionalmente mucho mayor, tanto como que el campesino obtiene su libertad en virtud de que obtiene la propiedad de la tierra que trabaja, pero no solo eso, sino que es el pueblo en conjunto el que la posee y la gestiona de manera colectiva con el fin de darle un uso lo más equitativo y justo posible.

Con este post simplemente hablo de la situación concreta que se refleja en Tierra y Libertad y que se produjo durante la Guerra en numerosas localidades sobre todo en la zona oriental del país.

Por tanto, como siempre digo, cada tiempo posee un contexto, y es nuestra acción y programa los que deben adaptarse al contexto que existe en cada momento. Pero pienso que esta reflexión nos puede ayudar a comprender los hechos ya pasados, o cuanto menos, simplemente a comenzar a reflexionar sobre todo aquello que ya creamos juzgado de antemano. Como me dijo un profesor de Filosofía, existen dos tipos de filósofos: los que cuestionan absolutamente todo, y los desastrosos.

jueves, 25 de marzo de 2010

Es nuestra vida, y está en nuestras manos

El otro día estaba en Barcelona y me di cuenta de que había un anuncio de la conferencia episcopal española en un cartel publicitario, en el había un bebé entre unas manos y al lado se leía: “es mi vida, está en tus manos”.

Pensé que se estaban refiriendo a los millones de niños que mueren de hambre y de sed en el mundo, o a los que mueren por enfermedades curables, o a los niños soldados…etc. Pero como ya habréis adivinado todos, no se trata de eso, se trata del tema estrella de la Iglesia, el aborto.

Parece ser que la iglesia se preocupa mas por los niños que no han nacido que de los que han nacido y lo están pasando mal, es curioso que una institución con tantos casos de pederastia (y encubiertos, solo hay que mirar a Irlanda) nos tenga que dar lecciones de humanidad y de moral a todos los demás.

Al señor Rouco o al señor Camino no les interesa tanto la exclusión social que en España margina a tantos niños, pero si dedican grandes sumas de dinero a lavar el cerebro a la población española. Por cierto, la Iglesia católica suele argumentar que le ahorra al estado mucho dinero en servicios sociales y educación…pero señores obispos a ustedes… ¿Quien les paga? ¿Jesucristo nuestro señor? ¿O son más bien los trabajadores españoles que con sus impuestos han de subvencionar sus campañas de idiotización social?

Con esto estoy diciendo que donde veáis una escuela de curas estáis viendo una escuela en grandisima parte subvencionada por el estado, donde veáis un centro de reparto de alimentos tenéis que ver la financiación del estado…entonces ¿Que nos están ahorrando los señores obispos a los españoles?

Yo diría que mas que ayudar están boicoteando la mente de la gente, como por otra parte llevan haciendo mas de 2000 años, y por cierto con gran eficacia.