martes, 27 de septiembre de 2011

ECONOMÍA FEMINISTA

Como ya dije en otro post, La UJCE en Aragón tuvimos el pasado mes de Abril una escuela de formación donde se expuso y se debatió sobre diversos temas, uno de ellos fue la “economía feminista”.

El discurso que tiene la denominada economía feminista no es un discurso victimista ni tampoco consiste en la denominada “economía de género”, la cual busca descubrir la desigualdad entre hombres y mujeres (por ejemplo analizar la diferencia salarial) sin buscar una ruptura con el sistema, al contrario que el discurso de la economía feminista que es una crítica al sistema.

La economia feminista analiza el impacto del capitalismo desde el punto de vista de la desigualdad. Economía quiere decir sostenibilidad de la vida, dentro de la economía encontramos dos funciones que realizan las personas: la labor de producción, que es el trabajo remunerado, y la labor de reproducción, que es el trabajo no remunerado, el mantenimiento del hogar.La división entre trabajo remunerado y trabajo no remunerado no es completa, existen nexos de unión entre ambos, y es por ello que el capitalismo le resta importancia al trabajo no remunerado para no tener que ocuparse de él. Bajo el sistema capitalista, el trabajo remunerado es una labor principalmente dedicada por hombres y el no remunerado por mujeres:

Como se puede ver en el gráfico, ambos sexos realizan tanto trabajo remunerado como no remunerado, lo que varía es la proporción, es decir, no es que la mujer trabaje menos horas en un oficio (al menos no es el principal factor de esto en nuestros tiempos) sino que es quien realiza más labores del hogar, llegando así a tener una doble jornada de trabajo, pues aunque la sociedad no se declare machista y crea que las mujeres han de tener la misma oportunidad de empleo de los hombres, la mentalidad aún no ha cambiado: siguen creyendo que la mujer tiene las 24 horas para dedicarse al hogar. Para que la cosa fuese justa debería ser así:


En esta nueva gráfica, ambos sexos dedican por igual su tiempo a las labores de reproducción como a las de producción. Retomando la idea anterior, el trabajo no es sólo aquello que te permite ganar dinero, es todo aquello que satisfaga las necesidades de la persona. En el siguiente gráfico podemos ver el esquema clásico en el que sólo se tienen en cuenta las relaciones de producción (en marrón) y el esquema que se propone desde la economía feminista, añadiendo las relaciones de reproducción:

(1): transformación del salario que llega al hogar en bienestar: compra de alimentos, educación, etc…

(2): preparada: con el bienestar se consigue que la clase trabajadora se pueda preparar.

También puede explicarse la diferencia entre T.R. y T.N.R. con el modelo del iceberg, en el cual “la parte que sobresale del agua”, la más pequeña pero la más visible es el T.R. mientras que la gran parte del iceberg, la que no se ve, es el T.N.R. El capitalismo “esconde bajo el agua” las relaciones de reproducción pero no las niega, pues las relaciones de reproducción “se hundirían”. Del T.N.R. no se ocupa el empresario ni el Estado actual, debido a la lógica del sistema capitalista (ciertamente ha habido un aumento de las prestaciones sociales como la Ley de Dependencia, aunque no son más que parches). Que el capitalismo obvie las relaciones de reproducción hace que la burguesía, así como aquellos que se creen clase adinerada y familias que no tienen tiempo debido a sus empleos recurran a trabajadores para que realicen sus T.N.R…. pero siempre recurren a las mismas: mujeres, con trabajo precario y desde una economía sumergida.

Para acabar con todo esto son necesarias varias condiciones:

1. Construir otra lógica económica, que de por hecho que somos seres humanos (con nuestras virtudes y defectos), que somos económicamente dependientes entre sí.

2. Que los cuidados del T.N.R. no han de ser marcados por el género.

3. Economía basada en la redistribución: de recursos, de trabajos… hay que entender que también existen las relaciones de reproducción y que son igual o más de importantes para la sociedad que las de producción.

4. Reducción de jornada para poder conciliar ambas relaciones, eso sí, sin disminución salarial.


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